domingo, 27 de julio de 2008

Ideas promiscuas e inmaculadas


Ayer deleite mis pasiones con mil poemas.

Nacidos salvajes de esos hombres que han venido a compartir su voz.

No pude evitarlo, mi alma se desnudo ante tal explosión

De fuego y palabras, melodías y lágrimas.

Recordé la brisa calurosa que, una vez hace tiempo, ahí mismo me cobijo,

Cuando tuve la inmensa fortuna de dar alma y oídos a Facundo,

Bajo esa misma luz y sobre esa misma tabla.


Viene oportuna esta experiencia, en este momento de duda colosal

Sobre si lo que expulsa mi cabeza merece la pena ser perpetuado al papel.

Si merece ser compartido y legado a mis futuros biógrafos.

No llegué a conclusiones.

Solo descubrí que no hay Dios ni ley que decida por mi.


Estoy sola en mis decisiones y en mis incertidumbres.

Como dijo Sartre, para nosotros, débiles mortales,

No hay nada más difícil que la libertad.

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