martes, 9 de septiembre de 2008

Escuchando la mandolina de un sacerdote budista


El sacerdote budista de Chou tiene una mandolina:
baja del Monte de las Cejas hacia el poniente,
y hace sonar sus cuerdas en mi honor.

Sus vibrantes notas se parecen al alboroto
de un bosquecillo de pinos mecidos por el viento.

Mi corazón se siente purificado
como si lo hubiesen lavado las aguas del río.

La dulce melodía se une a los lejanos tañidos de una campana.

Insensiblemente desciende, en torno, el crepúsculo,
y los montes se esfuman en la bruma ligera.


Li Tai Po

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